El Puente Santa Rosa ha sido presentada como una obra largamente retrasada, un acceso pendiente al nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez que finalmente empieza a resolverse. La última semana se han presentado nuevas noticias al respecto que proveen oportunidades para abordar la complejidad de la infraestructura gestionada por el Estado.

Tras la ultima decision de Provias Nacional1, resolviendo el contrato con la empresa constructora francesa Egis, las obras bajo la gestión de esta Project Management Office-PMO (entre ellas el puente Santa Rosa) van a requerir abordarse dentro de la flexibilidad que provee este esquema y su contrato.

De esta manera, el puente Santa Rosa no es solo una infraestructura física; los problemas que en los últimos han afectado su construcción lo ha convertido en un elemento de credibilidad de la función pública. Lo que pone en prueba no es únicamente la capacidad de cruzar el río a través de un tramo vial, sino la capacidad del Estado peruano de gobernar un proyecto crítico, en un nivel superior de complejidad, para tomar decisiones bajo presión y sostenerlas institucionalmente después de años de fallas acumuladas.


Un proyecto que concentra los riesgos del Estado

Santa Rosa incorpora y condensa en una sola obra factores no ingenieriles, en el desarrollo de la infraestructura:

  • alta visibilidad política y mediática
  • interfaces complejas (aeropuerto, Callao, red vial existente)
  • antecedentes de contratos fallidos
  • tolerancia social mínima a nuevos retrasos
  • presión permanente por “resolver rápido”

Por eso, Santa Rosa no puede evaluarse solo por su desempeño estructural. Será evaluado por cómo se gobierna el proceso de construcción.


La construcción de la credibilidad

La inauguración de las obras públicas, es un evento generalmente político, conde se refrenda la credibilidad del gobierno local, regional o nacional. Al incrementarse la complejidad en la gestión de los proyectos, esta credibilidad política se construye a partir de las decisiones previas, todo lo lo cual se presenta mediante las siguientes cuestiones:

  • cómo se resuelven contratos problemáticos
  • cómo se gestiona la salida de actores cuestionados
  • cómo se explica y documenta cada decisión técnica
  • cómo se manejan los costos adicionales y las interfaces entre actores
  • cómo se resiste la tentación de soluciones políticas de corto plazo

En ese sentido, Santa Rosa empezó a ser un proyecto de credibilidad antes de iniciar las obras, cuando el Estado decidió recomponer la gobernanza del proyecto incorporándolo al esquema Gobierno a Gobierno-G2G a través de PMO Vias.


Santa Rosa en el contexto post-Egis

La salida de Egis del esquema de PMO Vias no va a ser un episodio técnico aislado. Su manejo será una prueba de soberanía institucional.

En proyectos complejos, el PMO Vías no es un lujo ni un accesorio, es un dispositivo de control público. Pero solo funciona si cumple una condición clave:

el PMO debe ser una función del Estado, no una delegación de poder a un consultor externo.

La desvinculación de Egis obliga a redefinir esa frontera. Santa Rosa se convierte así en uno de los primeros proyectos donde el PMO Vías post-Egis debe demostrar que puede:

  • coordinar sin decidir por el Estado
  • ordenar interfaces sin sustituir a la autoridad
  • aportar disciplina sin capturar la conducción del proyecto

La permanencia de PMO Vías

En Santa Rosa, el PMO Vías no puede ni debe ser un escudo político ni un sustituto de la decisión pública. Su rol es más exigente:

  • hacer visibles los riesgos, no ocultarlos
  • documentar decisiones, no justificarlas a posteriori
  • sostener la trazabilidad frente a la Contraloría y al Congreso
  • permitir que la autoridad decida con información, no con urgencia

Si el PMO funciona como debe, fortalece la credibilidad del proyecto.
En cambio si se convierte en un actor opaco o autónomo, la debilita.


Las interfaces como prueba real de gobernanza

Como se mencionó, los mayores riesgos de Santa Rosa no están en el diseño estructural, sino en las interfaces:

  • infraestructura nueva conectándose a infraestructura antigua
  • flujos aeroportuarios superpuestos con tráfico urbano
  • competencias institucionales que se tocan y se traslapan

Ahí es donde la gobernanza post-Egis se pone a prueba. No en el discurso, sino en la coordinación cotidiana, en los detalles menores, en la capacidad de sostener decisiones técnicas frente a presiones políticas.


Un puente que soporta algo más que tránsito

Cuando el Puente Santa Rosa entre en operación, en los próximos dos años, los vehículos lo cruzarán en segundos. Mientras esto pasará, también circulará con ellos lo siguiente:

  • el historial de las decisiones técnicas y políticas tomadas
  • la forma en que se resolvió una crisis de gobernanza
  • la señal que el Estado envía sobre su capacidad de aprender

Por eso Santa Rosa no es solo un acceso al aeropuerto, se ha convertido en un umbral simbólico. Su resolución y puesta en servicio será para los usuarios la primera experiencia concreta donde el Estado supera problemas dentro de los acuerdos G2G, poniendo a prueba la prometida velocidad e integridad en la gestion presupuestal y superando decisiones improvisadas.


Conclusión

La obra de Santa Rosa depende del funcionamiento técnico y también institucional, ambos se tienen que abordar en conjunto para que el costo social y político no sea mayor que cualquier sobrecosto de construcción.
Si logra ambas cosas, la infraestructura se convertirá en algo poco frecuente: reconstrucción de la confianza política. La gestión del gobierno, dependiente del Ministerio de Transportes y de Provias Nacional, está abordando esta dimensión donde convergen la técnica y la política.

Referencia

  1. Diario Correo. Ministerio de Transportes y Comunicaciones excluye a PMO Vías de la Nueva Carretera Central (7FEB2026) https://diariocorreo.pe/economia/ministerio-de-transportes-y-comunicaciones-excluye-a-pmo-vias-de-la-nueva-carretera-central-noticia/